Las locuras y los excesos de nuestro políticos y de nuestras autoridades económicas han sido de tal magnitud que nos van a seguir pasando factura, al menos, durante los próximos seis años. Han hecho verdaderas locuras durante los años de las vacas gordas. Han sido un ejemplo de mal gobierno, en el Estado y en las autonomías, y pienso que, al igual que en Islandia, se debería juzgar, aunque se les impusiera una condena simbólica, a estos malos gobernantes por una gestión nefasta que tanto daño está causando y seguirá causando.
No podemos ser gobernados por personas tan poco preparadas, técnica y moralmente. Es indudable que la calidad de nuestros políticos, españoles y europeos, es una de las más bajas de la historia. Resulta incompresible que muchos de ellos no sepan ni inglés. Los políticos actuales no resisten la comparación con los de los años 70 y muchos menos con los políticos de la Restauración. Tenemos políticos con un nivel tan bajo porque los ciudadanos hemos caído, en realidad nos hemos dejado, en las garras de la partitocracia.
Por lo que hace referencia a nuestra particular materia, no podemos tener presidentes de gobierno o ministros de Economía y Hacienda con un conocimiento tan bajo de la forma en que funcionan los mercados. No, no pueden ser tan flojitos en esta materia. En una conversación con una persona empleada en un banco de negocios que se dedicaba a colocar deuda soberana de un Estado miembro de la Unión, nos decía que muchas veces las palabras de los políticos incrementaban el coste de la colocación de la deuda de su propio país. Esto no se puede admitir.
Resulta bochornoso que nuestra señora ministra de Economía y Hacienda diga que las bolsas caen porque en agosto hay poco volumen. Por favor, respétenos. Todos los días del año nosotros seguimos atentamente los volúmenes negociados, son elevados cuando las bolsas caen y ligeros cuando suben. Ayer mismo, el ETF del sector financiero negoció 184 millones de títulos, cuando la media diaria es de 92,8 millones. ¡Esto es debilidad en estado puro! ¡¿Cómo se puede decir que las bolsas caen porque, al ser agosto, no hay volumen?! Somos ciudadanos, no tontos.
Estimada señora, de verdad, ¿no le dicen sus asesores que cuando las bolsas bajan con volumen es un signo de gran debilidad?, ¿no le dicen sus asesores que los fondos de inversión están vendiendo a manos llenas?, ¿no le dicen sus asesores que el S&P 500 ha perforado la recta directriz alcista y la media de 200 sesiones y eso provoca ventas automáticas de los programas de ordenador? ¿cómo se ha podido ir usted de vacaciones a las montañas italianas cuando la situación es tan delicada?
Sinceramente, si no se lo dicen, despídales, por el bien de todos.
Y si se lo dicen, por favor, no diga que los volúmenes son bajos, diga otra cosa o cállese.
Comprendemos que usted no puede solucionar los problemas que le han dejado los ministros que le han precedido, pero, le pedimos que, por favor, nos trate con respeto, somos ciudadanos, pero no somos tontos. Comprendemos sus problemas y sabemos que usted está gestionando una situación muy difícil enfrentándose a la indecisión de Europa, al BCE, a las declaraciones de Trichet, y a la falta de disciplina de las autonomías, algunas de ellas quebradas.
Nosotros sabemos que usted tendría que bajar los sueldos de los funcionarios y subir el IVA, y todos sabemos que cuanto antes se haga, sería mejor. Sabemos de las dificultades a las que se enfrenta para adoptar estas medidas. Ahora bien, si no las adopta o no tiene previsto hacerlo en breve, los mercados percibirán que las autoridades económicas han abandonado el timón del barco.
También sabemos que Cataluña tiene que reducir su gasto público, porque como no lo hagan nos van a llevar por delante a todos. Tal y como dice hoy " Financial Times", los mercados no se creen que las autonomías españolas tengan la intención de llevar a cabo el recorte del gasto público que es necesario.
Los paganos del desastre al que nos han llevado nuestras autoridades económicas, no nos olvidemos del Banco de España, seguirán siendo, como siempre, los más débiles. En primer lugar, los parados y las personas que pierdan su puesto de trabajo, y en segundo lugar los funcionarios, a quienes, cualquiera que sea el partido político que gane las elecciones, les rebajará el sueldo para enviar una señal a los empresarios privados para que reduzcan el salario nominal de sus trabajadores.
Y la siguiente decisión que adoptará el nuevo gobierno que salga de las elecciones, será incrementar el IVA, el único impuesto que tiene potencia recaudatoria y es precisamente el más regresivo, el que más perjudica a los débiles.
Y finalmente, recortarán algo más el gasto, las subvenciones.
De este modo, España como buen deudor habría hechos los deberes y satisfecho las exigencias de los estados acreedores. Ahora bien, ¿qué medidas se van a adoptar para impulsar el crecimiento? Ni el partido en el gobierno del Estado ni en las autonomías, ni el partido en la oposición proponen medida alguna que no sea bajar los sueldos nominales. ¡Esto es lo que hay! ¡La demagogia!


